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La grieta La grieta

Los sistemas religiosos como el cristiano necesitan, para sustentar al Dios del Bien, de la Transparencia y de la Justicia, la contraparte del corrupto Demonio, depositario del Mal. Quienes quedaron como redactores oficiales de la Biblia no se atrevieron a volverlo del todo explícito, no obstante, la interpretación rabínica de los Midrash se detuvo en la siguiente elipsis del texto bíblico:Texto completo

Fuerza del destino Fuerza del destino

Últimos ensayos de La Forza del Destino, Verdi acucia. En pocos días será la avant-première y a él, regisseur, le pesa gran responsabilidad. Por los resquicios de la puesta, más atrevida que novedosa en los arrebatos de pasión y muerte, se le cuelan fogonazos como de lámparas súbitamente encendidas que al apagarse dejan una estela de imperiosa ceguera. Tanto que esa noche quisiera… si fuera posible… aunque…Texto completo

Sadismo divino Sadismo divino

Es destreza de la psiquiatría haber desarrollado, con rigor a veces, con fantástica inventiva otras, una capacidad descriptiva que concibió diversidad de entidades nosológicas que agrupan rasgos, modos de ser, impulsiones, restricciones, tics conductuales. Y dado que la concepción tradicional responsabiliza al suceder somático de lo que resulte ajeno a la conciencia, el método se remite al lema de las casi 2000 páginas del Vademecum Clínico de Fattorusso-Ritter: del síntoma a la receta.Texto completo

Doblando por Garmendia

Pasó una vez, pasó una segunda vez y después otra, al comienzo no presté atención pero la tercera es la vencida. Recordé una anécdota del fútbol, contada por Adolfo Pedernera: a los 18 años había debutado, muy joven para aquella época, en la primera de River. Rápidamente ganó el favor de la hinchada y la envidia de los contrarios con su habilidad para la gambeta, el dribling como se decía, inglesamente hablando, en la época de los halves, fordwars, winges. En un partido contra Racing le toca de marcador un señor robusto, de profuso bigote. En cierto momento, el joven Pedernera lo enfrenta, la pelota al pie, y lo gambetea con facilidad; el defensor recupera la posición, se enfrentan otra vez y nueva gambeta. El señor quedaba rezagado pero Pedernera pisa la pelota, lo espera, lo deja armarse, lo gambetea nuevamente y continúa la jugada, lleno de juveniles ínfulas. Al rato, mientras el juego se desarrolla en otro sector de la cancha, el señor lo llama: “Venga para acá”, Pedernera se acerca. “Mire jovencito, si me gambetea una vez está bien, si lo hace dos veces vaya y pase, pero si me gambetea tres veces es una falta de respeto. Usted confunde calidad con cantidad y eso lo perjudica”. “Disculpe señor”, dice haberle dicho Pedernera y nunca olvidó esa lección de ética deportiva. La anécdota se había colado en mis ocurrencias al caer en la cuenta de que por tercera vez Oscar llegaba tarde a la sesión de análisis. Me lo había anunciado socarronamente, como es su estilo, porque había tocado timbre mientras yo estaba en mi casa y abrí la puerta de calle desde allí; cuando llegué al consultorio, me esperaba de brazos cruzados. “Estás llegando tarde” dijo, irónico. Oscar me gozaba, me gambeteaba por tercera vez...Texto completo

San Gabriel y los psiquiatras

En la vieja psiquiatría hubo quienes intuyeron la importancia del tiempo de despertar, instancia intermedia, filosa, inquietante, disparadora inconsciente de múltiples sentidos. Instante fugaz en el que ya no dormimos pero tampoco estamos despiertos. Pasaje, metáfora del tiempo en una verdad que se enciende y se esfuma, disruptivo sacudón, atrevida errancia, fulgor producido entre la opacidad del descanso y el hábito de la vigilia cotidiana.Texto completo

Estética y principio de realidad

Importa no perder de vista que la concepción freudiana del desarrollo mental es una ficción que dispone sus piezas en el ajedrez de un tablero que cobra significación cuando cada elemento ocupa un lugar. El propio Freud lo estipula en el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños: "Un aparato psíquico que posea únicamente el proceso primario no existe, que nosotros sepamos, y en esa medida es una ficción teórica".Texto completo

¿Cuán Virgen era María?

Desatendiendo lo aconsejable al emprender una redacción, comenzaré por mostrar las cartas del juego: me propongo desarmar lo que una larga tradición nos indica acerca de los ancestros, de la niñez como algo alguna vez acontecido palmariamente, y a cambio poner énfasis –la hipótesis es freudiana- en el modo en que son palabrerías las que labraron lo que a posteriori entendemos, afirmamos y a veces luchamos por ellas como el sino de una vida; encrucijadas cuyos deslizamientos de oscura determinación se afanan por lograr una trascendencia que las dota de pesada significación al consagrarlas como verdades.Texto completo

Boludo, pelotudo, necio, fanático y cínico

Lo que sigue no viene del diccionario, quizá esté allí en forma larvada, quizá obró como secreta fuente de inspiración, aún recuerdo cuando adolescente busqué la palabra pelotudo y encontré que el libro de los significados aludía a un sujeto negligente, descuidado. Me he permitido distinguir una secuencia tipológica de categorías cargada de consecuencias, que solemos mezclar sin rigor. Cinco palabras, cinco perfiles, cinco riesgos.
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Del Mal y la trasgresión

La cultura es la historia de los lugares que el hombre ha ocupado para reconocerse luchando por organizarse, por vencer a la naturaleza o en contrapunto con ella para concretar sus ideales, en tanto lo que recibe el sayo del Mal hace trastabillar lo que entendemos por ser humano. Una acción maligna apunta hacia el ser reconocible del hombre; su punto de mira no concierne a tal o cual regla porque parece situarse al otro lado de toda regla. Los “malos” de la historia, por el contrario, sean nazis, terroristas o represores de cualquier color ideológico cultivan un apego fundamentalista a la ley y el orden. El Mal es un concepto límite para lo que carece de nombre, escribirlo con mayúscula es un modo precario de diferenciarlo de los males cotidianos que nos aquejan. Precario porque si al saludo ritual de “¿qué tal, todo bien?” uno responde que no, de inmediato asoma la consternación, y por más que parezca minúscula, su aparente nimiedad sugiere el mudo escándalo de otra dimensión. La mitología griega lo entendió como el Caos original, que luego la formación de la Tierra, instancia ordenadora, relegaría al fundamento. La religión, en cambio, coloca un Dios-ordenador por sobre todas las cosas; no obstante, necesitó al Demonio para representar la rebelión contra el orden celestial.Texto completo